Descripciones

"Todos somos libres de expresar nuestras ideas, pero no todas las ideas son dignas de escucharse." Quizá sea una frase radical, pero el objetivo de esto es que las ideas de verdad importantes sean escuchadas, o en este caso, leídas.
-Alejandro Millán.

Somos capaces de alcanzar el entendimiento gracias al uso de la razón y el análisis crítico, las palabras son nuestra mejor arma en un mundo donde la censura representa nuestra opresión; "La verdad nos hará libres".
-Héctor Gil

domingo, 23 de noviembre de 2014

“Una realidad para ir comiendo, por favor” (Ft. El mito de la cueva)

Como sabemos casi todos, hace mucho tiempo existió un sujeto que se llamaba platón. Este simpático griego hacía lo que pocos en su época, era pensador de tiempo completo. Pero entre otras cosas, también le gustaba explicar lo que pensaba a otras personas. Un día, luego de mucho tiempo de profunda reflexión llegó a una abrumadora pregunta “¿Es el mundo realmente tal como lo vemos?”. Y debido a que la gente en ese tiempo no entendía una mierda de filosofía (como la mayoría de nosotros ahora) planteó una historia para que todos podamos entender la complejidad de la cuestión. 

Imaginemos que tenemos a un grupo de bebés que un científico loco rapta al nacer, se los lleva a una cueva y allí los encadena con sus caras viendo de frente a una pared. Por medios discretos satisface sus necesidades (comida, ir al baño, etc.) cuidando que todo lo que ellos puedan ver sea la pared y nada más. El científico enciende una fogata a una cierta distancia detrás de los bebés encadenados; entre la luz y la pared coloca figuras de animales, personas, plantas, etc. con el propósito de que su silueta se vea proyectada en la pared (como cuando hacemos figuritas con las manos entre el proyector y la pantalla). De tal modo que los bebés crecen hasta cierta edad creyendo que eso que ven, es la realidad.

Un día, uno de ellos nota que su cadena se ha oxidado y se rompió. Se le levanta y camina temerosamente. Al final, encuentra la salida de la cueva ¡Imaginen su sorpresa! Descubre que existe un mundo lleno de colores y figuras, un sol y pasto verde, animales, plantas y nubes blancas en el cielo azul ¡Fucking alucinante!.

Lleno de éxtasis, regresa a la cueva y les cuenta a sus amigos lo que ha visto. Los demás, obviamente no le creen y le llaman loco, se ríen de él al creer que se ha vuelto estúpido. Al intentar convencerlos con más empeño de que lo que ha visto es real, les dice que todo en lo que creen es una mentira, e incluso trata de romper sus cadenas para que lo vean por ellos mismos.

Al hacer esto último, sus compañeros se sienten amenazados (pues las cadenas y la caverna es lo único que conocen, es su única realidad.) tanto, que lo golpean hasta matarlo.

Esta historia es mucho más que un simple cuento, es una alegoría (más adelante escribiré un artículo sobre la importancia de las alegorías, mientras tanto pueden buscarlo ustedes mismos) que nos hace preguntarnos muchas cosas, ¿Lo que creo es realmente cierto? ¿Soy realmente libre de pensar lo que quiera, o mis prejuicios y normas impuestas por la sociedad me impiden descubrir quién soy en verdad? ¿Estaría dispuesto a dejar todo lo que conozco en pro de la búsqueda de la verdad? Y un montón de cuestiones más. (Me permito retar la inteligencia del lector y pedirle escribir en los comentarios qué otra pregunta puede formular a partir del relato).


Por suerte, ahora más que en otros tiempos tenemos la capacidad de conocer otros mundos, a través del arte y a través de otras personas. Podemos saber mucho más de lo que siquiera pudieron imaginar nuestros antepasados. Al aumentar nuestras posibilidades de conocer cosas que no conocíamos antes, nuestras cadenas se convierten en hilos delgados. ¡Pero los chicos del cuento no hubieran salido ni aunque se les hubiera librado de las cadenas! Lo único que tenemos que saber es ¿Estamos dispuestos a salir de nuestra cueva?

2 comentarios:

  1. "Todos somos libres de expresar nuestras ideas, pero no todas las ideas son dignas de escucharse." Quizá sea una frase radical, pero el objetivo de esto es que las ideas de verdad importantes sean escuchadas, o en este caso, leídas.

    ¿No todas son dignas de escucharse? ¿Cómo sabremos cuáles son realmente importantes entonces? ¿No estaríamos cometiendo el mismo error los prisioneros de la cueva al ni siquiera permitirnos escuchar TODAS las ideas y entonces evaluarlas?. Es una mera crítica constructiva, sin la intención de ofender a nadie; México atraviesa una situación crítica, debemos ser abiertos a las nuevas ideas y del mismo modo ser capaces de discernirlas y tomar nuestras propias decisiones.

    He aquí el reto a mi inteligencia como lector: ¿Realmente estamos viendo el mundo exterior o solo sombras un tanto distintas al resto?

    No todos conocen este mito (aunque deberían), gracias por compartirlo.

    ResponderBorrar
    Respuestas
    1. ¡Gracias por tu comentario y por tu crítica! Escribí la cita del inicio con el afán de que fuera controversial y contrastante. Y creo que es buen momento para explicarla.
      Es verdad que todos tenemos un derecho muy legítimo para expresar cualquier idea que tengamos. Es un derecho bendito, porque de otra manera ni siquiera podría estar escribiendo cosas como esta. La variedad de ideas es una herramienta fundamental para el desarrollo humano. Ahora, el contraste está en que el potencial humano no está siendo explotado completamente por el hecho de que muchos no saben hacia donde concentrarlo, pienso que por eso hay una profunda indiferencia de parte de mucha de la población. Por eso "no todas las ideas son dignas de escucharse", porque cuando sepamos de que estamos hablando, se volverán dignas. ¿Me doy a entender? :s
      En la primera entrada del Blog escribo un poco sobre eso, quizá quieras leerlo.
      Tu pregunta me hace recordar esos sueños donde sueñas que despiertas, una y otra vez...

      Borrar