Voy a arriesgarme a parecer sesgado en este texto. Porque incluso dentro de las escuelas, esta opinión no es precisamente la más popular. Sin embargo, aunque tenga sus detractores, si pretendo ser objetivo.
Primero hay que tener en cuenta el contexto, estudio ingeniería. Estudié una carrera técnica en nivel medio superior. Las razones por las que elegí esta carrera no son importantes aquí, pero lo que si es importante es considerar que nunca lo hice por dinero.
En contraste, muchos de mis compañeros si lo hacen. No digo que no les guste lo que estudian y que vean el estudio solo como forma de hacerse ricos, sin embargo, es clara la tendencia que muchos tienen en basar sus decisiones y formar su criterio en función de lo que ellos creen que les traerá mayor beneficio monetario en el futuro. Ejemplo de esto, son las relaciones interpersonales. Una vez, una persona me dijo "En la carrera no haces amigos, haces contactos. Los verdaderos amigos, son los que hiciste en la prepa". Tengo la esperanza de que sus palabras no estén totalmente llenas de verdad, pero la convivencia diaria no hace mucho por contradecirlo. Por otro lado, las calificaciones, los cursos y certificaciones, las habilidades que uno tiene ya no son propias del estudiante, sino que éste las adquiere teniendo en mente que va a ofrecerlas a un empleador, ese ser metafísico, olímpico y todopoderoso en el que depositan su futuro. La persona que va a elegirlo entre muchos al hacerse destacar por la cantidad de idiomas que maneja, los cursos que ha tomado, su 'liderazgo y trabajo en equipo', y toda su lista de atributos personales que exhiben, esperando que sean los suficientes para procurarse el favor del que contrata.
Ahora, es inevitable que de mi opinión sobre las empresas. He conocido a algunas personas que han trabajado para empresas. Algunas multinacionales, otras más pequeñas. Algunos de ellos ejerciendo puestos de administración, y otros como simples obreros. Y de todos ellos hay una cosa muy importante que concluir: Ninguno de ellos trabajó para si mismo. Es algo que parece obvio, pero cuando se piensa detenidamente en ello salta a la vista que hay algo de perverso en la idea. Hay que pensarlo objetivamente. Para los dueños de la empresa, los posibles trabajadores somos insumos consumibles, no representamos para ellos más que las hojas de papel de las copiadoras o el papel de baño. Somos objetos que utilizan durante el tiempo que somos útiles, nos explotan y al final desechan. Y tal como un experto en la cocina no compra un tomate que empieza a ponerse negro, las empresas no contratan a personas que han pasado ya de cierta edad. Como dice Marx, no somos dueños de nuestro trabajo.
¿Que alternativa hay, entonces, para hacerle frente a ese vampiro chupa almas que son las empresas? Muchos jóvenes que se han dado cuenta de eso y tienen el sueño de formar su propia empresa, ser sus propios jefes. Los famosos emprendedores. Ahora, estas personas no se pueden salvar de la crítica. Porque sus motivos no son más legítimos que los de los dueños de las grandes empresas, es más, aspiran a ser como ellos. ¿Puede el mundo soportar que todas las personas sean tan ricas como los actuales dueños del mercado? Claro que no, puesto que su riqueza se sustenta en la miseria de otros. Esto supone que, si los estudiantes de hoy quieren convertirse en los ricos del mañana, consecuentemente pretenden también ser responsables de la carencia de otros.
Quizá sea ingenuo soñar en que llegará el día en que los estudiantes sientan la imperiosa necesidad de cambiar las condiciones actuales, y que, pensando en un bien mayor sean capaces de sacrificar un poco de su comodidad personal. Pero aún así, hay que señalar que el inicio del cambio es denunciar los problemas que el sistema actual tiene, el primer granito de arena es anunciar al estudiante que no es una mercancía, sino un ser humano con la capacidad de hacer descubrimientos y aportaciones que el mercado laboral difícilmente va a apreciar. Que las nuevas empresas que se creen, deben estar primordialmente orientadas a la satisfacción de las necesidades del ser humano y no en la acumulación del dinero. Que bajo cualquier circunstancia, el estudio y el trabajo no son el medio, sino el fin. Que el dinero no es el fin, sino el medio.
Descripciones
"Todos somos libres de expresar nuestras ideas, pero no todas las ideas son dignas de escucharse." Quizá sea una frase radical, pero el objetivo de esto es que las ideas de verdad importantes sean escuchadas, o en este caso, leídas.
-Alejandro Millán.
Somos capaces de alcanzar el entendimiento gracias al uso de la razón y el análisis crítico, las palabras son nuestra mejor arma en un mundo donde la censura representa nuestra opresión; "La verdad nos hará libres".
-Héctor Gil